DIA # 32

Génesis 49


1 Jacob llamó a sus hijos y dijo: «Juntaos, y os anunciaré lo que os ha
de acontecer en días venideros:
2 Apiñaos y oíd, hijos de Jacob, y escuchad a Israel, vuestro padre.
3 Rubén, mi primogénito eres tú, mi vigor y las primicias de mi
virilidad , plétora de pasión y de ímpetu,
4 espumas como el agua: ¡Cuidado, no te desbordes! porque subiste al
lecho de tu padre; entonces violaste mi tálamo al subir.
5 Simeón y Leví, hermanos; llevaron al colmo la violencia con sus
intrigas.
6 ¡En su conciliábulo no entres, alma mía; a su asamblea no te unas,
corazón mío!, porque estando de malas, mataron hombres, y estando de
buenas, desjarretaron toros.
7 ¡Maldita su ira, por ser tan impetuosa, y su cólera, por ser tan cruel!
Los dividiré en Jacob, y los dispersaré en Israel.
8 A ti, Judá, te alabarán tus hermanos; tu mano en la cerviz de tus
enemigos; inclínense a ti los hijos de tu padre.
9 Cachorro de león es Judá; de la presa, hijo mío, has vuelto; se
recuesta, se echa cual león, o cual leona, ¿quién le hará alzar?
10 No se irá de Judá el báculo, el bastón de mando de entre tus
piernas. hasta tanto que se le traiga el tributo y a quien rindan homenaje las
naciones;
11 el que ata a la vid su borriquillo y a la cepa el pollino de su asna;
lava en vino su vestimenta, y en sangre de uvas su sayo;
12 el de los ojos encandilados de vino, el de los dientes blancos de
leche.
13 Zabulón habita en la ribera del mar, y es tripulante de barcos, a
horcajadas sobre Sidón.
14 Isacar es un borrico corpulento echado entre las aguaderas.
15 Aunque ve que el reposo es bueno, y que el suelo es agradable,
ofrece su lomo a la carga y termina sometiéndose al trabajo.
16 Dan juzgará a su pueblo como cualquiera de las tribus de Israel.
17 Sea Dan una culebra junto al camino, una víbora junto al sendero,
que pica al caballo en los jarretes y cae su jinete de espaldas.
18 En tu salvación espero, Yahveh.
19 A Gad atracadores le atracan, pero él atraca su retaguardia.
20 Aser tiene pingüe su pan, y da manjares de rey
21 Neftalí es una cierva suelta, que da cervatillos hermosos.
22 Un retoño es José, retoño junto a la fuente, cuyo vástagos trepan
sobre el muro.
23 Le molestan y acribillan, le asaltan los flecheros;
24 pero es roto su arco violentamente y se aflojan los músculos de sus
brazos por las manos del Fuerte de Jacob, por el Nombre del Pastor, la
Piedra de Israel,
25 por el Dios de tu padre, pues él te ayudará, el Dios Sadday, pues él
te bendecirá con bendiciones de los cielos desde arriba, bendiciones del
abismo que yace abajo, bendiciones de los pechos y del seno,
26 bendiciones de espigas y de frutos, amén de las bendiciones de los
montes seculares, y el anhelo de los collados eternos. ¡Sean para la cabeza
de José, y para la frente del consagrado entre sus hermanos!
27 Benjamín, lobo rapaz; de mañana devora su presa, y a la tarde
reparte el despojo.»
28 Todas estas son las tribus de Israel, doce en total, y esto es lo que
les dijo su padre, bendiciéndoles a cada uno con su bendición
correspondiente.
29 Luego les dio este encargo: «Yo voy a reunirme con los míos.
Sepultadme junto a mis padres en la cueva que está en el campo de Efrón el
hitita,
30 en la cueva que está en el campo de la Makpelá, enfrente de
Mambré, en el país de Canaán, el campo que compró Abraham a Efrón el
hitita, como propiedad sepulcral:
31 allí sepultaron a Abraham y a su mujer Sara; allí sepultaron a Isaac
y a su mujer Rebeca, y allí sepulté yo a Lía.
32 Dicho campo y la cueva que en él hay fueron adquiridos de los
hititas.»
33 Y en habiendo acabado Jacob de hacer encargos a sus hijos,
recogió sus piernas en el lecho, expiró y se reunió con los suyos.
Génesis 50
1 José cayó sobre el rostro de su padre, lloró sobre él y lo besó.
2 Luego encargó José a sus servidores médicos que embalsamaran a
su padre, y los médicos embalsamaron a Israel.
3 Emplearon en ellos cuarenta días, porque este es el tiempo que se
emplea con los embalsamados. Y los egipcios le lloraron durante setenta
días.
4 Transcurridos los días de luto por él, habló José a la casa de Faraón
en estos términos: «Si he hallado gracia a vuestros ojos, por favor, haced
llegar a oídos de Faraón esta palabra:
5 Mi padre me tomó juramento diciendo: “Yo me muero. En el
sepulcro que yo me labré en el país de Canaán, allí me has de sepultar.”
Ahora, pues, permíteme que suba a sepultar a mi padre, y luego volveré.»
6 Dijo Faraón: «Sube y sepulta a tu padre como él te hizo jurar.»
7 Subió José a enterrar a su padre, y con él subieron todos los
servidores de Faraón, los más viejos de palacio, y todos los ancianos de
Egipto,
8 así como toda la familia de José, sus hermanos y la familia de su
padre. Tan sólo a sus pequeñuelos, sus rebaños y vacadas, dejaron en el país
de Gosen.
9 Subieron con él además carros y aurigas: un cortejo muy
considerable.
10 Llegados a Goren Haatad, que está allende el Jordán, hicieron allí
un duelo muy grande y solemne, y José lloró a su padre durante siete días.
11 Los cananeos, habitantes del país, vieron el duelo en Goren Haatad
y dijeron: «Duelo de importancia es ése de los egipcios.» Por eso se llamó
el lugar Abel Misráyim, que está allende el Jordán.
12 Sus hijos, pues, hicieron por él como él se lo había mandado;
13 le llevaron sus hijos al país de Canaán, y le sepultaron en la cueva
del campo de la Makpelá, el campo que había comprado Abraham en
propiedad sepulcral a Efrón el hitita, enfrente de Mambré.
14 Regresó José a Egipto con sus hermanos, y todos cuantos habían
subido con él a sepultar a su padre.
15 Vieron los hermanos de José que había muerto su padre y dijeron:
«A ver si José nos guarda rencor y nos devuelve todo el daño que le
hicimos.»
16 Por eso mandaron a José este recado: «Tu padre encargó antes de
su muerte:
17 “Así diréis a José: Por favor, perdona el crimen de tus hermanos y
su pecado.” Cierto que te hicieron daño, pero ahora tú perdona el crimen de
los siervos del Dios de tu padre.» Y José lloró mientras le hablaban.
18 Fueron entonces sus hermanos personalmente y cayendo delante de
él dijeron: «Henos aquí, esclavos tuyos somos.»
19 Replicóles José: «No temáis, ¿estoy yo acaso en vez de Dios?
20 Aunque vosotros pensasteis hacerme daño, Dios lo pensó para
bien, para hacer sobrevivir, como hoy ocurre, a un pueblo numeroso.
21 Así que no temáis; yo os mantendré a vosotros y a vuestros
pequeñuelos.» Y les consoló y les habló con afecto.
22 José permaneció en Egipto junto con la familia de su padre, y
alcanzó José la edad de 110 años.
23 José vio a los biznietos de Efraím; asimismo los hijos de Makir,
hijo de Manasés, nacieron sobre las rodillas de José.
24 Por último, José dijo a sus hermanos: «Yo muero, pero Dios se
ocupará sin falta de vosotros y os hará subir de este país al país que juró a
Abraham, a Isaac y a Jacob.»
25 José hizo jurar a los hijos de Israel, diciendo: «Dios os visitará sin
falta, y entonces os llevaréis mis huesos de aquí.»
26 Y José murió a la edad de 110 años; le embalsamaron, y se le puso
en una caja en Egipto.

Salmo 31 (30)


(1) = Del maestro de coro. Salmo. De David. =
1 (2) En ti, Yahveh, me cobijo, ¡oh, no sea confundido jamás!
¡Recóbrame por tu justicia, líbrame,
2 (3) tiende hacia mí tu oído, date prisa! Sé para mí una roca de
refugio, alcázar fuerte que me salve;
3 (4) pues mi roca eres tú, mi fortaleza, y, por tu nombre, me guías y
diriges.
4 (5) Sácame de la red que me han tendido, que tú eres mi refugio;
5 (6) en tus manos mi espíritu encomiendo, tú, Yahveh, me rescatas.
Dios de verdad,
6 (7) tú detestas a los que veneran vanos ídolos; mas yo en Yahveh
confío:
7 (8) ¡exulte yo y en tu amor me regocije! Tú que has visto mi
miseria, y has conocido las angustias de mi alma,
8 (9) no me has entregado en manos del enemigo, y has puesto mis
pies en campo abierto.
9 (10) Tenme piedad, Yahveh, que en angustias estoy. De tedio se
corroen mis ojos, mi alma, mis entrañas.
10 (11) Pues mi vida se consume en aflicción, y en suspiros mis años;
sucumbe mi vigor a la miseria, mis huesos se corroen.
11 (12) De todos mis opresores me he hecho el oprobio; asco soy de
mis vecinos, espanto de mis familiares. Los que me ven en la calle huyen
lejos de mí;
12 (13) dejado estoy de la memoria como un muerto, como un objeto
de desecho.
13 (14) Escucho las calumnias de la turba, terror por todos lados,
mientras se aúnan contra mí en conjura, tratando de quitarme la vida.
14 (15) Mas yo confío en ti, Yahveh, me digo: «¡Tú eres mi Dios!»
15 (16) Está en tus manos mi destino, líbrame de las manos de mis
enemigos y perseguidores;
16 (17) haz que alumbre a tu siervo tu semblante, ¡sálvame, por tu
amor!
17 (18) Yahveh, no haya confusión para mí, que te invoco, ¡confusión
sólo para los impíos; que bajen en silencio al seol,
18 (19) enmudezcan los labios mentirosos que hablan con insolencia
contra el justo, con orgullo y desprecio!
19 (20) ¡Qué grande es tu bondad, Yahveh! Tú la reservas para los
que te temen, se la brindas a los que a ti se acogen, ante los hijos de Adán.
20 (21) Tú los escondes en el secreto de tu rostro, lejos de las intrigas
de los hombres; bajo techo los pones a cubierto de la querella de las
lenguas.
21 (22) ¡Bendito sea Yahveh que me ha brindado maravillas de amor
(en ciudad fortificada)!
22 (23) ¡Y yo que decía en mi inquietud: «Estoy dejado de tus ojos!»
Mas tú oías la voz de mis plegarias, cuando clamaba a ti.
23 (24) Amad a Yahveh, todos sus amigos; a los fieles protege
Yahveh, pero devuelve muy sobrado al que obra por orgullo.
24 (25) ¡Valor, que vuestro corazón se afirme, vosotros todos que
esperáis en Yahveh

MATEO 18


1 En aquel momento se acercaron a Jesús los discípulos y le dijeron:
«¿Quién es, pues, el mayor en el Reino de los Cielos?»
2 El llamó a un niño, le puso en medio de ellos
3 y dijo: «Yo os aseguro: si no cambiáis y os hacéis como los niños,
no entraréis en el Reino de los Cielos.
4 Así pues, quien se haga pequeño como este niño, ése es el mayor en
el Reino de los Cielos.
5 «Y el que reciba a un niño como éste en mi nombre, a mí me recibe.
6 Pero al que escandalice a uno de estos pequeños que creen en mí,
más le vale que le cuelguen al cuello una de esas piedras de molino que
mueven los asnos, y le hundan en lo profundo del mar.
7 ¡Ay del mundo por los escándalos! Es forzoso, ciertamente, que
vengan escándalos, pero ¡ay de aquel hombre por quien el escándalo viene!
8 «Si, pues, tu mano o tu pie te es ocasión de pecado, córtatelo y
arrójalo de ti; más te vale entrar en la Vida manco o cojo que, con las dos
manos o los dos pies, ser arrojado en el fuego eterno.
9 Y si tu ojo te es ocasión de pecado, sácatelo y arrójalo de ti; más te
vale entrar en la Vida con un solo ojo que, con los dos ojos, ser arrojado a la
gehenna del fuego.
10 «Guardaos de menospreciar a uno de estos pequeños; porque yo os
digo que sus ángeles, en los cielos, ven continuamente el rostro de mi
Padre que está en los cielos.
12 ¿Qué os parece? Si un hombre tiene cien ovejas y se le descarría
una de ellas, ¿no dejará en los montes las noventa y nueve, para ir en busca
de la descarriada?
13 Y si llega a encontrarla, os digo de verdad que tiene más alegría
por ella que por las 99 no descarriadas.
14 De la misma manera, no es voluntad de vuestro Padre celestial que
se pierda uno solo de estos pequeños.
15 «Si tu hermano llega a pecar, vete y repréndele, a solas tú con él. Si
te escucha, habrás ganado a tu hermano.
16 Si no te escucha, toma todavía contigo uno o dos, para que = todo
asunto quede zanjado por la palabra de dos o tres testigos. =
17 Si les desoye a ellos, díselo a la comunidad. Y si hasta a la
comunidad desoye, sea para ti como el gentil y el publicano.
18 «Yo os aseguro: todo lo que atéis en la tierra quedará atado en el
cielo, y todo lo que desatéis en la tierra quedará desatado en el cielo.

Resultado de imagen para OS ASEGURO QUE SI TE PONEN DE ACUERDO


19 «Os aseguro también que si dos de vosotros se ponen de acuerdo
en la tierra para pedir algo, sea lo que fuere, lo conseguirán de mi Padre que
está en los cielos.
20 Porque donde están dos o tres reunidos en mi nombre, allí estoy yo
en medio de ellos.»

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