# 47

Levítico 12

1 Yahveh habló a Moisés y dijo:
2 Habla a los israelitas y diles: Cuando una mujer conciba y tenga un
hijo varón, quedará impura durante siete días; será impura como en el
tiempo de sus reglas.
3 Al octavo día será circuncidado el niño en la carne de su prepucio;
4 pero ella permanecerá todavía 33 días purificándose de su sangre.
No tocará ninguna cosa santa ni irá al santuario hasta cumplirse los días de
su purificación.
5 Mas si da a luz una niña, durante dos semanas será impura, como en
el tiempo de sus reglas, y permanecerá 66 días más purificándose de su
sangre.
6 Al cumplirse los días de su purificación, sea por niño o niña,
presentará al sacerdote, a la entrada de la Tienda del Encuentro, un cordero
de un año como holocausto, y un pichón o una tórtola como sacrificio por el
pecado.
7 El sacerdote lo ofrecerá ante Yahveh, haciendo expiación por ella, y
quedará purificada del flujo de su sangre. Esta es la ley referente a la mujer
que da a luz a un niño o una niña.8 Mas si a ella no le alcanza para presentar una res menor, tome dos
tórtolas o dos pichones, uno como holocausto y otro como sacrificio por el
pecado; y el sacerdote hará expiación por ella y quedará pura.

Levítico 13

1 Yahveh habló a Moisés y a Aarón, diciendo:
2 Cuando uno tenga en la piel de su carne tumor, erupción o mancha
blancuzca brillante, y se forme en la piel de su carne como una llaga de
lepra, será llevado al sacerdote Aarón o a uno de sus hijos, los sacerdotes.
3 El sacerdote examinará la llaga en la piel de la carne; si el pelo en la
llaga se ha vuelto blanco, y la llaga parece más hundida que la piel de su
carne, es llaga de lepra; cuando el sacerdote lo haya comprobado, le
declarará impuro.
4 Mas si hay en la piel de su carne una mancha blancuzca brillante sin
que parezca más hundida que la piel, y sin que el pelo se haya vuelto
blanco, el sacerdote recluirá durante siete días al afectado.
5 Al séptimo día el sacerdote lo examinará, y si comprueba que la
llaga se ha detenido, no se ha extendido por la piel, el sacerdote entonces lo
recluirá otros siete días.
6 Pasados estos siete días, el sacerdote lo examinará nuevamente: si ve
que la llaga ha perdido su color y no se ha extendido en la piel, el sacerdote
lo declarará puro; no se trata más que de una erupción. Lavará sus vestidos
y quedará puro.
7 Pero si después que el sacerdote le ha examinado y declarado puro,
sigue la erupción extendiéndose por la piel, se presentará de nuevo al
sacerdote.
8 El sacerdote, al comprobar que la erupción se extiende por la piel, lo
declarará impuro: es un caso de lepra.
9 Cuando en un hombre se manifieste una llaga como de lepra, será
llevado al sacerdote.
10 El sacerdote lo examinará, y si observa un tumor blancuzco en la
piel, el color del pelo mudado en blanco y una úlcera en la hinchazón,
11 se trata de lepra arraigada en su piel; el sacerdote lo declarará
impuro y no le recluirá, porque es impuro.
12 Pero si la lepra se ha extendido por la piel hasta cubrir toda la piel
del enfermo desde la cabeza hasta los pies, en cuanto alcanza a verlo el
sacerdote,
13 éste lo examinará, y si la lepra ha cubierto toda su carne, declarará
puro al afectado por la llaga: se ha vuelto todo blanco; es puro.
14 Pero cuando se vea en él una úlcera, quedará impuro;
15 en cuanto el sacerdote vea la úlcera, lo declarará impuro. La úlcera
es impura; es un caso de lepra.
16 Pero si la úlcera cambia, volviéndose blanca, el afectado ha de
presentarse al sacerdote.
17 El sacerdote lo examinará, y al ver que la llaga se ha vuelto blanca,
declarará puro al afectado por la enfermedad: es puro.18 Cuando en la piel de alguno se ha curado un divieso,
19 y en el lugar del divieso aparece un tumor blanco, o una mancha de
color blanco rojizo, ése habrá de presentarse al sacerdote.
20 El sacerdote lo examinará, y si la mancha parece más hundida que
la piel y su pelo se ha vuelto blanco, el sacerdote lo declarará impuro. Es
llaga de lepra que se ha producido en el divieso.
21 Pero si el sacerdote ve que no hay en ella pelo blanco, ni está más
hundida que la piel, y que ha perdido color, le recluirá por siete días.
22 Si entonces se extiende por la piel, el sacerdote lo declarará
impuro; es un caso de lepra.
23 Pero si la mancha sigue estacionaria, sin extenderse, es la cicatriz
del divieso; el sacerdote lo declarará puro.
24 Cuando en la piel de alguien hay una quemadura, y sobre la
quemadura se forma una mancha de color blanco rojizo o sólo blanco,
25 el sacerdote la examinará; y si el pelo se ha vuelto blanco en la
mancha blanca y ésta aparece más hundida que la piel, es que se ha
producido lepra en la quemadura. El sacerdote lo declarará impuro; es un
caso de lepra.
26 Si, en cambio, el sacerdote observa que en la mancha no aparece
pelo blanco, que no está más hundida que la piel y que ha perdido color, lo
recluirá siete días.
27 Al séptimo día lo examinará, y si se ha extendido por la piel, el
sacerdote lo declarará impuro; es un caso de lepra.
28 Pero si la mancha sigue estacionaria sin extenderse por la piel y ha
perdido color, se trata de la hinchazón de la quemadura, y el sacerdote lo
declarará puro; pues es la cicatriz de la quemadura.
29 Cuando un hombre o una mujer tengan una llaga en la cabeza o en
la barbilla,
30 el sacerdote examinará la llaga, y si ésta aparece más hundida que
la piel, y si hay en ella pelo amarillento y más ralo, el sacerdote lo declarará
impuro; es tiña, o sea, lepra de la cabeza o de la barbilla.
31 Mas si el sacerdote ve que la llaga de tiña no aparece más hundida
que la piel, y que no hay en ella pelo amarillento, recluirá al afectado por la
tiña durante siete días.
32 Al séptimo, el sacerdote examinará el mal, y si no se ha extendido
la tiña, ni hay en ella pelo amarillento, ni la llaga aparece más hundida que
la piel,
33 aquella persona se afeitará, excepto en el lugar de la tiña; y el
sacerdote recluirá al afectado durante otros siete días.
34 Al séptimo día el sacerdote lo examinará y si no se ha extendido la
llaga por la piel, ni aparece más hundida que la piel, le declarará puro;
lavará sus vestidos y quedará puro.
35 Pero si la tiña, después de la purificación, se extiende mucho por la
piel,36 el sacerdote lo examinará. Si comprueba que la tiña se ha extendido
por la piel, el sacerdote ya no tendrá que buscar pelo amarillento; aquella
persona es impura.
37 Mas si, según su opinión, la tiña no se ha extendido y ha brotado en
ella pelo negro, se ha curado la tiña. Esa persona es pura y el sacerdote la
declarará pura.
38 Cuando un hombre o una mujer tengan en su piel manchas
brillantes, manchas blancas,
39 el sacerdote las examinará; si comprueba que las manchas de la
piel son de color blanco, se trata de un eccema que ha brotado en la piel;
esta persona es pura.
40 Si a alguno se le cae el pelo de la cabeza y queda calvo por detrás,
es puro.
41 Si se le cae el pelo de la parte delantera de la cabeza, es calvo por
delante, pero es puro.
42 Pero si en la calva, por detrás o por delante, aparece una llaga de
color rojizo, es lepra que se ha producido en la calva, sea por detrás o por
delante.
43 El sacerdote la examinará y si la hinchazón de la llaga en la parte
calva es de color blanco rojizo, con aspecto de lepra en la piel,
44 se trata de un leproso: es impuro. El sacerdote le declarará impuro;
tiene lepra en la cabeza.
45 El afectado por la lepra llevará los vestido rasgados y desgreñada la
cabeza, se cubrirá hasta el bigote e irá gritando: «¡Impuro, impuro!»
46 Todo el tiempo que dure la llaga, quedará impuro. Es impuro y
habitará solo; fuera del campamento tendrá su morada.
47 Cuando aparezca una llaga de lepra en un vestido de lana o de lino,
48 o en tejido o cobertor de lino o lana, o en una piel, o en cualquier
objeto de cuero,
49 si la mancha en el vestido o en la piel, o en el tejido o en el
cobertor, o en cualquier objeto hecho de cuero, tiene color verdoso o rojizo,
es llaga de lepra y debe ser mostrada al sacerdote.
50 El sacerdote examinará la mancha y encerrará el objeto manchado
durante siete días.
51 Al séptimo, el sacerdote examinará la mancha y si se ha extendido
por el vestido, tejido, cobertor, piel o por un objeto de cuero, es un caso de
lepra maligna y el objeto es impuro.
52 Se quemará el vestido, tejido, cobertor de lana o de lino o el objeto
de cuero en que se encuentre la mancha, pues es lepra maligna; será
quemado.
53 Pero si el sacerdote ve que no se ha extendido la mancha por el
vestido, tejido, cobertor o el objeto de cuero,
54 hará lavar el objeto manchado y lo encerrará otros siete días.
55 Si el sacerdote ve que la mancha, después de haber sido lavada, no
ha mudado de aspecto, aunque la mancha no se haya extendido, el objeto es
impuro; lo entregarás al fuego: es una infección por la cara y el envés.56 Pero si el sacerdote ve que la parte manchada, después de lavada,
ha perdido color, la rasgará del vestido, del cuero, del tejido o del cobertor.
57 Pero si vuelve a aparecer en el vestido, tejido, cobertor o en un
objeto de cuero, es mal contagioso; quemarás lo que está afectado por la
lepra.
58 En cuanto al vestido, tejido, cobertor o el objeto de cuero, que
después de ser lavado pierdan la mancha, serán lavados por segunda vez y
quedarán puros.
59 Estas es la ley para la mancha de lepra que se halla en los vestidos
de lana o de lino, en el tejido e en el cobertor o en cualquier objeto hecho de
cuero, para declararlos puros o impuros.

Levítico 14

1 Yahveh habló a Moisés diciendo:
2 Esta es la ley que ha de aplicarse al leproso en el día de su
purificación. Se le conducirá al sacerdote,
3 y el sacerdote saldrá fuera del campamento; si, tras de haberlo
examinado, comprueba que el leproso está ya curado de la llaga de lepra,
4 el sacerdote mandará traer para el que ha de ser purificado dos
pájaros vivos y puros, madera de cedro, púrpura escarlata e hisopo.
5 Después mandará inmolar uno de los pájaros sobre una vasija de
barro con agua viva.
6 Tomará luego el pájaro vivo, la madera de cedro, la púrpura
escarlata y el hisopo, los mojará, juntamente con el pájaro vivo, en la sangre
del pájaro inmolado sobre el agua viva,
7 y rociará siete veces al que ha de ser purificado de la lepra. Y, tras
de declararlo puro, soltará en el campo el pájaro vivo.
8 El que se purifica lavará sus vestidos, se afeitará todo su pelo, se
bañará en agua, y quedará limpio. Después podrá entrar en el campamento;
pero durante siete días ha de habitar fuera de su tienda.
9 El día séptimo se afeitará todo su pelo, su cabellera, su barba, sus
cejas, es decir, se afeitará todo su pelo, lavará también sus vestidos, bañará
su cuerpo en agua y quedará limpio.
10 El día octavo tomará dos corderos sin defecto y una cordera de un
año sin defecto; y como oblación, tres décimas de flor de harina amasada
con aceite y un cuartillo de aceite.
11 El sacerdote que hace la purificación presentará ante Yahveh, junto
con todas esas cosas, al hombre que ha de purificarse, a la entrada de la
Tienda del Encuentro.
12 El sacerdote tomará uno de los corderos para ofrecerlo como
sacrificio de reparación, además del cuartillo de aceite, y lo mecerá como
ofrenda ante Yahveh.
13 Luego inmolará el cordero en el lugar donde se inmola el sacrificio
por el pecado y el holocausto, en lugar sagrado; porque, tanto en el
sacrificio por el pecado como en el sacrificio de reparación, la víctima
pertenece al sacerdote; es cosa sacratísima.14 Después el sacerdote tomará sangre de la víctima de reparación y
mojará el lóbulo de la oreja derecha del que se está purificando, el pulgar de
su mano derecha y el de su pie derecho.
15 Y, tomando del cuartillo de aceite, el sacerdote echará parte de él
sobre la palma de su mano izquierda.
16 Después untará un dedo de su mano derecha en el aceite que tiene
en la palma de su mano izquierda, y con su dedo hará siete aspersiones de
aceite delante de Yahveh.
17 Con el aceite restante que tiene en su mano el sacerdote untará el
lóbulo de la oreja derecha del que se purifica, el pulgar de su mano derecha
y el de su pie derecho sobre la sangre de la víctima de reparación.
18 El resto del aceite que quede en la mano del sacerdote, se echará
sobre la cabeza del que se purifica. El sacerdote expiará así por él ante
Yahveh.
19 El sacerdote ofrecerá el sacrificio por el pecado y hará expiación
por el que se purifica de su impureza; después inmolará el holocausto.
20 Y ofrecerá sobre el altar el holocausto y la oblación. De esta
manera el sacerdote hará expiación por él y quedará limpio.
21 Si es pobre y no tiene suficientes recursos, tomará un cordero como
sacrificio de reparación, como ofrenda mecida, para hacer expiación por él,
y además, como oblación, una décima de flor de harina amasada con aceite,
un cuartillo de aceite,
22 y dos tórtolas o dos pichones, según sus recursos, uno como
sacrificio por el pecado, y otro como holocausto.
23 Al octavo día, los llevará al sacerdote, a la entrada de la Tienda del
Encuentro para su purificación delante de Yahveh.
24 El sacerdote tomará el cordero del sacrificio de reparación y el
cuartillo de aceite, y los mecerá como ofrenda ante Yahveh.
25 Después de haber inmolado el cordero del sacrificio de reparación,
el sacerdote tomará sangre de la víctima de reparación y mojará el lóbulo de
la oreja derecha del que se purifica, el pulgar de su mano derecha y el de su
pie derecho.
26 Luego derramará parte del aceite sobre la palma de su mano
izquierda;
27 con un dedo de su mano derecha hará ante Yahveh siete
aspersiones con el aceite que tiene en la palma de la mano izquierda,
28 untará con el aceite que tiene en su mano el lóbulo de la oreja
derecha del que se purifica, el pulgar de su mano derecha y el de su pie
derecho, en el lugar donde puso la sangre de la víctima de reparación.
29 Derramará el resto del aceite que le quede en la mano sobre la
cabeza del que se purifica, haciendo expiación por él ante Yahveh.
30 Luego ofrecerá, conforme a los recursos suyos, una de las tórtolas
o de los pichones,
31 es decir, lo que alcanzan sus recursos, uno como sacrificio por el
pecado, y otro como holocausto, además de la oblación. De este modo el
sacerdote hará expiación ante Yahveh por aquel que se purifica.32 Esta es la ley de purificación para aquel que tiene llaga de lepra y
cuyos recursos son limitados.
33 Yahveh habló a Moisés y a Aarón diciendo:
34 Cuando hayáis entrado en la tierra de Canaán que yo os doy en
posesión, y castigue con lepra alguna de las casas de la tierra que poseeréis,
35 el propietario de la casa irá a avisar al sacerdote, diciendo: «Ha
aparecido algo como lepra en mi casa.»
36 El sacerdote, antes de entrar en la casa para examinar la lepra,
ordenará que desocupen la casa, para que nada quede inmundo de cuanto
hay en ella. Después entrará el sacerdote a examinar la casa.
37 Si al examinarla observa que la mancha forma en las paredes de la
casa cavidades verdosas y rojizas que parecen hundidas en la pared,
38 el sacerdote saldrá a la puerta de la casa y la cerrará durante siete
días.
39 Volverá al día séptimo, y si comprueba que la mancha se ha
extendido por las paredes de la casa,
40 mandará arrancar las piedras manchadas y arrojarlas fuera de la
ciudad en un lugar inmundo.
41 Hará raspar todo el interior de la casa; y echarán fuera de la ciudad,
en un lugar inmundo, el polvo que hayan quitado.
42 Luego tomarán otras piedras y las pondrán en lugar de las
primeras; y también argamasa nueva para revocar la casa.
43 Si la mancha vuelve a extenderse por la casa después de haber
arrancado las piedras, y de haberla raspado y revocado,
44 el sacerdote entrará de nuevo; y si comprueba que la mancha se ha
extendido por la casa, hay un caso de lepra maligna en la casa, y ésta es
impura.
45 Se derribará la casa. Sus piedras, sus maderas y todo el material de
la casa será sacado fuera de la ciudad a un lugar inmundo.
46 Quien entre en esa casa durante el tiempo que esté clausurada
quedará impuro hasta la tarde.
47 El que duerma en ella habrá de lavar sus vestidos; y también el que
coma en ella habrá de lavarlos.
48 Mas si el sacerdote comprueba al entrar que, después de revocada
la casa, la mancha no se ha extendido por ella, la declarará pura, pues se ha
curado del mal.
49 Entonces, para ofrecer por la casa un sacrificio por el pecado,
tomará dos pájaros, madera de cedro, púrpura escarlata e hisopo;
50 inmolará uno de los pájaros sobre una vasija de barro con agua viva
51 y, tomando la madera de cedro, el hisopo y la púrpura escarlata,
con el pájaro vivo, los mojará en la sangre del pájaro degollado y en el agua
viva; y rociará la casa siete veces.
52 Y, tras haber realizado el sacrificio por el pecado en favor de la
casa con la sangre del pájaro, con el agua viva, el pájaro vivo, la madera de
cedro, el hisopo y la lana escarlata,53 soltará el pájaro vivo fuera de la ciudad, en el campo. De este
modo hará expiación por la casa, la cual quedará pura.
54 Esta es la ley para toda clase de lepra o de tiña,
55 para la lepra del vestido y de la casa,
56 para los tumores, erupciones y manchas blancas,
57 y para declarar los períodos de impureza y de pureza. Esta es la ley
de la lepra.

Salmo 61 (60)

(1) = Del maestro de coro. Para instrumentos de cuerda. De David. =
1 (2) ¡Escucha, oh Dios, mi clamor, atiende a mi plegaria!
2 (3) Desde el extremo de la tierra hacia ti grito, en el desmayo de mi
corazón. A la roca que se alza lejos de mí, condúceme;
3 (4) pues tú eres mi refugio, torre fuerte frente al enemigo.
4 (5) ¡Que sea yo siempre huésped de tu tienda, y me acoja al amparo
de tus alas! = Pausa. =
5 (6) Porque tú, oh Dios, oyes mis votos: tú me otorgas la heredad de
los que temen tu nombre.
6 (7) A los días del rey añade días, sus años, generación tras
generación.
7 (8) ¡Reine por siempre ante la faz de Dios! ¡El Amor y la Verdad le
guarden!
8 (9) Entonces salmodiaré a tu nombre para siempre, día tras día
cumpliré mis votos.

Salmo 62 (61)

(1) = Del maestro de coro… Yedutún. Salmo. De David. =
1 (2) En Dios sólo el descanso de mi alma, de él viene mi salvación;
2 (3) sólo él mi roca, mi salvación, mi ciudadela, no he de vacilar.
3 (4) ¿Hasta cuándo atacaréis a un solo hombre, le abatiréis, vosotros
todos, como a una muralla que se vence, como a pared que se desploma?
4 (5) Doblez sólo proyectan, su placer es seducir; con mentira en la
boca, bendicen, y por dentro maldicen. = Pausa. =
5 (6) En Dios sólo descansa, oh alma mía, de él viene mi esperanza;
6 (7) sólo él mi roca, mi salvación, mi ciudadela, no he de vacilar;
7 (8) en Dios mi salvación y mi gloria, la roca de mi fuerza. En Dios
mi refugio; 8 (9) confiad en él, oh pueblo, en todo tiempo; derramad ante él
vuestro corazón, ¡Dios es nuestro refugio! = Pausa. =
9 (10) Un soplo solamente los hijos de Adán, los hijos de hombre,
una mentira; si subieran a la balanza serían menos que un soplo todos
juntos.
10 (11) No os fiéis de la opresión, no os ilusionéis con la rapiña; a las
riquezas, cuando aumenten, no apeguéis el corazón.
11 (12) Dios ha hablado una vez, dos veces, lo he oído: Que de Dios
es la fuerza,
12 (13) tuyo, Señor, el amor; y: Que tú al hombre pagas con arreglo a
sus obras.

Hechos 4

1 Estaban hablando al pueblo, cuando se les presentaron los
sacerdotes, el jefe de la guardia del Templo y los saduceos,
2 molestos porque enseñaban al pueblo y anunciaban en la persona de
Jesús la resurrección de los muertos.
3 Les echaron mano y les pusieron bajo custodia hasta el día siguiente,
pues había caído ya la tarde.
4 Sin embargo, muchos de los que oyeron la Palabra creyeron; y el
número de hombres llegó a unos 5.000.
5 Al día siguiente se reunieron en Jerusalén sus jefes, ancianos y
escribas,
6 el Sumo Sacerdote Anás, Caifás, Jonatán, Alejandro y cuantos eran
de la estirpe de sumos sacerdotes.
7 Les pusieron en medio y les preguntaban: «¿Con qué poder o en
nombre de quién habéis hecho vosotros eso?»
8 Entonces Pedro, lleno del Espíritu Santo, les dijo: «Jefes del pueblo
y ancianos,
9 puesto que con motivo de la obra realizada en un enfermo somos
hoy interrogados por quién ha sido éste curado,
10 sabed todos vosotros y todo el pueblo de Israel que ha sido por el
nombre de Jesucristo, el Nazoreo, a quien vosotros crucificasteis y a quien
Dios resucitó de entre los muertos; por su nombre y no por ningún otro se
presenta éste aquí sano delante de vosotros.
11 El es = la piedra que = vosotros, = los constructores, = habéis =
despreciado y que se ha convertido en piedra angular. =
12 Porque no hay bajo el cielo otro nombre dado a los hombres por el
que nosotros debamos salvarnos.»
13 Viendo la valentía de Pedro y Juan, y sabiendo que eran hombres
sin instrucción ni cultura, estaban maravillados. Reconocían, por una parte,
que habían estado con Jesús;
14 y al mismo tiempo veían de pie, junto a ellos, al hombre que había
sido curado; de modo que no podían replicar.
15 Les mandaron salir fuera del Sanedrín y deliberaban entre ellos.
16 Decían: «¿Qué haremos con estos hombres? Es evidente para todos
los habitantes de Jerusalén, que ellos han realizado una señal manifiesta, y
no podemos negarlo.
17 Pero a fin de que esto no se divulgue más entre el pueblo,
amenacémosles para que no hablen ya más a nadie en este nombre.»18 Les llamaron y les mandaron que de ninguna manera hablasen o
enseñasen en el nombre de Jesús.
19 Mas Pedro y Juan les contestaron: «Juzgad si es justo delante de
Dios obedeceros a vosotros más que a Dios.
20 No podemos nosotros dejar de hablar de lo que hemos visto y
oído.»
21 Ellos, después de haberles amenazado de nuevo, les soltaron, no
hallando manera de castigarles, a causa del pueblo, porque todos
glorificaban a Dios por lo que había occurrido,
22 pues el hombre en quien se había realizado esta señal de curación
tenía más de cuarenta años.

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